Candidato: dime tus 5 defectos y cualidades

El título de esta nota –quizá- te suene ‘familiar’. Cuántas veces has llegado a una entrevista de trabajo y el reclutador sorprende con la pregunta: dime algunas de tus cualidades y defectos. En ese momento, como dice una expresión, sientes que te arrojan un ‘cubetazo de agua fría’, al no estar preparado para responder sobre tus fortalezas y aquello que limita tu desempeño (debilidades).

 

Para hablar de fortalezas, por ejemplo, es necesario empezar por el concepto de talento. Identificar cuáles son los talentos por los que destacas y cómo aplicarlos es importante para el encuentro con el reclutador. Sin embargo, sólo una de cada cinco personas, generalmente, sabe describir en qué destaca, de acuerdo con una investigación realizada por la organización Gallup.

Piensa ¿qué se te facilita hacer?, memorizar datos y números, conversar, convencer a otros de tu punto de visa. Eso es la definición de talento: un modelo recurrente de conducta. Si esa característica la perfeccionas con capacitación, entrenamiento, nuevos conocimientos, se transforma en una fortaleza, señala Gabriel Gonzáles, autor del libro ‘Identifica y Aprovecha tus Talentos para Desarrollar una Carrera de Calidad Mundial’, publicado por Gallup.

Entender en qué sobresales y en qué te sientes ‘débil’, o menos capaz, es bueno -de principio- por dos razones. Como candidato: tienes un panorama más claro sobre qué tipo de ofertas laborales buscar, dónde te sientes más contento, y apto, para competir por un puesto y desarrollarte en éste.

 

Como empresa: se evita empleados a disgustos que van de un puesto a otro y pueden ser despedidos por no ajustarse a la organización, dice Carlos Vargas, especialista de la firma Management Career Consultant.

 

Aplica un FODA

Para descubrir si una empresa responde a tus necesidades y contestar la ‘tradicional’ pregunta: ¿qué aportarás a este empleo? puedes hacer un análisis SWOT (Strengths, Weakneses, Oportunities, Threatens, por sus siglas en inglés), que en español se conoce como FODA:

 

“Esta herramienta ayuda a enfocar tus actividades en áreas donde tienes mayor potencialidad, es decir, destacas en forma natural, y a evitar aquello que amenace tu desempeño”, explica Roberto Bradford, autor del libro ‘Planeamiento Estratégico Simplificado’.

 

El FODA se divide en dos: análisis de aspectos internos (tus fuerzas y debilidades) y factores externos (oportunidades y riesgos). Enseguida, una descripción de los conceptos que integran este análisis:

(F) Fortalezas: características distintivas que te hacen único para un puesto y que pones a disposición de la empresa, del puesto, para alcanzar objetivos en forma acertada – ¿cuáles son tus fortalezas o puntos fuertes? habilidades personales, estudios, entrenamientos.

(O) Oportunidades. Son aspectos que tú o la empresa pueden ‘explotar’ a su favor.

Para hacer una lista de oportunidades, piensa qué aprendizajes de tu vida laboral puedes poner a disposición del nuevo empleo, y dónde y cómo puedes desarrollarte más.

(D) Debilidades. Son factores que colocan a la persona en una posición ‘desfavorable’ frente a la competencia, a otros candidatos. Este es uno de los puntos más complejos: una debilidad puede ser no hablar idiomas, o no concluir los estudios. Pero, también, superar la timidez, el mal genio, la impuntualidad, impaciencia o poca facilidad para trabajar en equipo. Cuando detectes las debilidades piensa en qué acciones hacer para superarlas, esto le interesa al reclutador.

Recuérdalo: nadie es perfecto, pero en cuestión de trabajo interesa saber qué haces para cambiar una debilidad, eso da una idea de proactividad y de reconocer tus defectos.

(A) Amenazas: situaciones que provienen del entorno y pueden atentar contra ti o la empresa: qué cosas pueden afectar tu futuro inmediato, a nivel de trabajo o ¿qué peticiones de tu próximo empleador te podrían dañar, sino estás preparado?