Home Office ¿modelo para todos?

El modelo de trabajo a distancia, con sus ventajas y retos -expresa Vallejo- irá en aumento porque es una herramienta clara para que las organizaciones bajen costos y ahorren en infraestructura y pago de servicios.

 

Uno de los factores que se analizaron en el sondeo de Regus, VWork: Measuring the Benefits of Agility at Work (Trabajo Virtual: cómo medir los beneficios de la agilidad en el trabajo) fue el largo desplazamiento que tienen que hacer los empleados desde sus casas a su lugar de trabajo. El 32% de los encuestados a nivel global, mencionaron pasar en promedio de 41 minutos a una hora en el trayecto diario de la casa a la oficina, sin contar el regreso.

Si continúa esta dinámica de traslado, las ciudades serán cada vez más inmóviles, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Para el 2050 se prevé que la población mundial en zonas urbanas alcance las 6.5 millones de personas, lo que ocasionará trayectos de dos horas de ida y dos de regreso al trabajo. Situación que se vive en urbes como la Ciudad de México.

 

Según el estudio Vwork, el 59% de los participantes cuenta con herramientas tecnológicas adecuadas para trabajar en cualquier lugar, como teléfonos inteligentes, tablets, virtualización, cómputo sobre la ‘nube’ y fibra óptica.

 

Las empresas, bajo esas cifras, necesitan determinar una nueva forma de medir el costo de ‘aprovisionamiento de trabajo’, que deje atrás los enfoques tradicionales de alquiler y cargos en un entorno definido ‘por metro cuadrado’. “No tiene sentido tener escritorios vacíos en una época en la que la movilidad y la agilidad serán aceptadas como la forma de trabajo más eficiente”, dice Philip Ross, director de Unwired.

 

En opinión de Berenice Vallejo, existen algunos hábitos que deben “eliminarse” para tener un buen desempeño en el home office, entre estos destacan:

 

– Espacio físico. Se debe contar con un lugar fijo en casa para trabajar. Ojo: éste debe ser independiente, aislado de distractores, como la televisión y ruido.

 

– Falta de horarios definidos. Cuando se trabaja en un modelo flexible, las personas tienden a pensar que puedes apoyarlos en variadas actividades (hacer pagos y trámites, por ejemplo), cuando la realidad es otra: como profesionista debes tener horarios fijos de trabajo y entregas, estés donde estés.

 

-Comunicación abierta. Trabajar sólo puede llegar a cansar, porque se pierde la interacción con compañeros. Pero, eso puede resolverse si se cuenta con una dinámica de retroalimentación con la empresa. Si no hay esquema definido para ello, propón a tu jefe que tengan reuniones virtuales (y físicas alguna vez a la semana) para intercambiar ideas.

 

En lo personal, afirma Vallejo, se debe contar con un plan que incrementa tu productividad, como tener horarios estrictos para actividades personales, tal cual lo harías cuando vas a la oficina. De lo contrario, se cae en la rutina; eso, sumado al operar de manera independiente, podría causar desmotivación en la persona.