Lo bueno, lo malo y el desafío para 2018

La disminución en el poder adquisitivo de los mexicanos, el aumento del desempleo en los jóvenes y la brecha ocupacional entre hombres y mujeres forman parte del recuento laboral del año que termina. Los empleadores admiten que ampliaron sus plantillas, aunque eso no sea garantía de empleos de calidad, reconocen especialistas en mercado laboral y economía.

“México, junto con El Salvador y Honduras, son los únicos países (de América Latina) que en el año experimentaron contracciones en sus salarios reales”, señala Noémie Feix, Oficial de Empleo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para México y Cuba. Los incrementos estuvieron casi al 4% y México está por debajo, con un promedio de 3%”, según estadísticas del organismo.

El salario real, por definición, es el poder de compra que tiene una persona, lo que realmente alcanzar a adquirir con la nómina mensual.

En América Latina, Chile es uno de los pocos países donde los salarios reales en el sector privado se movieron a la par del sector público, pero en México esa relación es desigual. El informe Panorama Laboral 2017 de la OIT destaca que los salarios en el ámbito público crecieron 15%, mientras en el sector privado se mantuvieron sin movimiento.

A esto se suma el desempleo en los jóvenes, que pasó de 18.9% a 19.5% en 2017 en América Latina. Por primera vez en 10 años, una de cada cinco personas en esa población no encuentran trabajo y aunque en México, donde la tasa de desocupación juvenil supera el 6%, no encabeza la lista en dicho rubro de desempleo, tiene otros desafíos. Como una cifra que supera los 7 millones de jóvenes que no trabajan ni estudian.

“La desvinculación entre la escuela y el mercado laboral sigue siendo muy marcada. Hay que trabajar para mejorar la inserción y permanencia en el empleo de esta población y promover el emprendimiento pero estable”, menciona la oficial en la OIT, que firmó un convenio en apoyo de los jóvenes buscadores de trabajo con el Instituto Mexicano de la Juventud.

En este escenario, combinado con una desaceleración en la economía mexicana, los especialistas consultados hablan de lo bueno y lo malo del año por concluir, y los desafíos para 2018, que inicia con la noticia de una inflación estimada de 6.7%, de acuerdo con datos de Mercer.

LO BUENO Y LO MALO

Entre los aspectos positivos destaca que, por primera vez, la participación femenina en el mercado de trabajo superó el 50% y se ubicó en 50.2%, en promedio en América Latina. Esto significa más mujeres en la población económicamente activa, pero el mayor problema sigue siendo la brecha salarial.

En cuestión de sueldos, estos crecieron para las mujeres a una tasa mayor que para los hombres, en América Latina (25% frente a 18%). La perspectiva es positiva, pero “el problema radica en que los salarios de ellas siguen siendo más bajos”, dice Feix. La firma de consultoría en recursos humanos Mercer estima que la brecha salarial entre hombres y mujeres es de 17%, según su estudio ‘When Women Thrive’ (Cuando las mujeres progresan).

Otro aspecto negativo es que, si bien las mujeres en México representan 39% de la fuerza laboral, su presencia a nivel gerencial disminuye a un 31% y ocupan sólo una cuarta parte de los cargos de alta dirección, con un escaso 16% en puestos ejecutivos, precisa Julieta Manzano, directora en Mercer México.

“Cuando la mujer empieza en posiciones de nivel medio, como supervisión, gerencias, esto se traduce en más horas de trabajo, salidas, una dinámica diferente que no siempre logra conciliarse con otros roles, el de la maternidad en especial”, menciona Manzano. De no dar mayor impulso a figuras como la contratación por proyectos autónomos, pero formales, y esquemas flexibles, la presencia femenina en puestos gerenciales no se logrará, advierte.

EL MAYOR DESAFÍO

México podría cerrar 2017 con una generación de 800,000 empleos, a los que se agregarían 375,000 y 400,000 trabajos para el primer trimestre de 2018, de acuerdo con datos de ManpowerGroup México. Este mismo cierre de año se traduce para México en una moderada reducción del desempleo de 4.5 a 4.0%, calcula la OIT.

Pero los números por sí solos no son garantía. “Aumentar los indicadores de calidad en el empleo es el máximo desafío para el país. Puede cambiar la tasa de desempleo, pero eso no significa que se garantizan los derechos sociales de los trabajadores ni la disminución de pobreza”, precisa Noémie Feix.

El 57% de la población ocupada en México carece de derechos asociados al empleo formal, como atención médica y acceso a pensiones. “No hay respeto a los derechos laborales y muchas veces los buscadores de empleo no conocen de esto”, añade la representante de la OIT.