Tu perfil personal como arma laboral

Por cada vacante emitida se reciben en promedio 200 postulaciones, y el reclutador sólo dedicará 10 segundos a ver los currículos. Eso implica que es el momento de ser más combativo al aplicar por un empleo.

Conocerse a uno mismo es clave para el profesional. “El problema es que como personas nos empezamos a conocer cuando la vida nos da una cachetada”, dice Alex Rovira, autor del libro “La buena suerte” y especialista en gestión de talento y self management.

Rovira habla de los siguientes perfiles, los cuales puedes reconocer en ti y en los jefes.

Empático. Son personas cuya puerta de entrada es la emoción. Buscan que se les reconozca como personas, necesitan trabajar en entornos estimulantes y esperan que el jefe les pregunte sobre aspectos de su vida, por citar un caso. Su talento natural es servir al otro y el contacto físico. Le gusta estar en grupo.

 

¿Qué pasa con este perfil? Los empáticos piensan en cómo complacer a los demás. En este tipo de personalidad son frecuentes las bajas laborales por enfermedad porque hay un gran esfuerzo por cumplir expectativas. Puede vivir el fenómeno de empezar como el salvador’ de la oficina y terminar siendo una víctima. Cuando este tipo de empleado está en un entorno de empresa donde no se le reconoce se bloquea y comete errores por querer cumplir con todo.

 

Metódica. El canal de estas personas apunta al pensamiento, la estructura y el orden. Es un perfil muy organizado y que ve el exceso de intimidad como un problema. Se comunican en forma distinta. Si el jefe le pregunta “¿cómo te fue el fin, cómo está tu familia?”, el empleado piensa “¿qué le interesa? Dime qué actividades quieres que haga y punto”.

 

¿Qué pasa con este perfil? Su premisa es ser excelente, en este grupo suelen encontrarse profesionales que requieren de estructura, como las ingenieras. Es gente que tiene gran capacidad para relacionar conceptos, pero, un jefe de este tipo puede llegar al grado de perseguir a su equipo. En general les cuesta delegar y quieren controlar en exceso.

 

Líder. La palabra que describe a este perfil es acción. Pueden transformar para bien, porque les encanta asumir riesgos, conquistar y  aguantan bien la presión aunque de igual forma pueden generarla.

 

¿Qué pasa con este perfil? Es el tipo de persona que se enferma y sigue trabajando, porque su premisa es el sacrifico.

 

Perseverante. Para estos empleados, los valores es un tema de suma importancia, quiere que se le reconozca su esfuerzo. No les agrada que cuestiones su marco de referencia.

 

¿Qué pasa con este perfil? Puede enfocarse en que se le reconozca todo lo que hace, actúa y actúa; es muy trabajador, pero no concreta ningún proyecto.

 

Soñador. Les cuesta concretar y no son los primeros en levantar la mano para actuar, evitan hacerlo por temor a equivocarse. Si laboras con este tipo de personalidad, es necesario ser muy exacto en lo que se requiere de su desempeño.

 

¿Qué pasa con este perfil? No buscan competir sino estar en su mundo, el ambiente que prefieren es “uno a uno”, son poco expresivos y calmados. Como les da miedo cometer errores, mientras “más se les aprieta” y presionas menos se expresan.

 

Rebelde. Son personas que buscan llamar la atención, no son tan partidarios del trabajo en grupo, es personal de ideas rápidas, francos y para nada soportan la “contención horario”, comenta Rovira. Por ello en este grupo suelen ubicarse los trabajadores independientes-.

 

¿Qué pasa con este perfil? Para ellos es importante moverse en función de creatividad, dan aportaciones puntuales, sin embargo, cuando se les somete a un estrés extremo actúan en forma pasiva-agresiva.

 

“Tener en cuenta esta información importa al elegir a tu gente, según las características del puesto”, ejemplifica Rovira. Por otra parte, permite entender cómo es posible ganar la confianza de ese empleado y cuando eso se logra las relaciones en el trabajo se mueven en forma distinta.

 

¿Te reconoces en alguno de estos perfiles? Enlistarlos no implica que uno sea mejor que el otro. Se puede tener una combinación de varias de estas características, pero lo importante es aprender a reconocerlas a fin de entender cuáles son tus principios, a partir de qué puntos te mueves y cómo reacciones ante ciertos ambientes.