¿Sabes cuándo ‘callar’ en una entrevista de trabajo?

Ponerse nervioso en una entrevista laboral es comprensible, hasta cierto punto, porque cuentas con unos minutos para promover tus aptitudes y actitudes, y llamar la atención del reclutador.

 

Es importante, sin embargo, aprender a manejar esa tensión y saber cómo desenvolverse –de tal forma- que tu perfil resulte atractivo. Mira estas cifras para que sepas por qué es importante entrenarse en las entrevistas.

150 personas, en promedio, son las que aplican para una vacante. Y, si te llaman a entrevista, tienes entre 5 y 10 minutos para generar un ‘click’ entre lo que el entrevistador persigue y lo que proyectas.

 

Con estas cifras, es posible darse una idea de lo ‘reñido’ que resulta convertirse en la “elección” de la empresa. Por ello, la mejor forma de asegurar una posible contratación es trabajar un currículo de impacto, el cual ‘abra las puertas’ para una entrevista y, una vez frente al reclutador, demostrar que tienes lo necesario para ese puesto.

 

¿Cómo lograrlo? Entrenándote para saber qué información debes dar al momento y en forma acertada, y cuál debes reservar, aun cuando el entrevistador genere un ambiente de confianza que te haga sentir, casi, en la empresa. “El puesto no es tuyo hasta que se firma el contrato”, indica el especialista en educación y asesor en temas de reclutamiento, Pedro García.

 

Resulta común que muchos profesionistas no sepan cómo responder cuando se les pregunta por funciones desconocidas, o se les cuestione si dominan un idioma. El error es que en lugar de poner énfasis en su capacidad de aprendizaje, enfocan su capacidad de aportar nuevos proyectos a la palabra “capacitación”. “Según vaya creciendo en la empresa podré proponer”. Los reclutadores lo que quieren ver es proactividad del candidato, desde el inicio, ejemplifica García.

 

El primer elemento que debe descartarse en un encuentro pre- laboral de este tipo, es la improvisación, sugiere la Guía de entrevistas exitosas de Adecco Professional.

 

Cuando falta información para contestar a una pregunta imprevista, el candidato opta por hablar más de la cuenta. Curiosamente, esto en lugar de ayudar demuestra inseguridad de la persona. La exageración, ‘marear’ el entrevistador, es una característica que puede ocasionar problemas, indica Pedro García.

 

Visualiza la siguiente escena: la mayoría de los reclutadores van de una pregunta sencilla a una compleja, y este comportamiento se hace cada vez más habitual en las entrevistas. “El reclutador necesita garantizar que la elección realizada es la correcta”, refiere Robin Ryan, asesor de carrera y autor del libro 60 Seconds & You Are Hired.

 

Un error frecuente, señala Ryan en su obra, es que el entrevistado no está preparado para hablar de sus habilidades emocionales. Se concentra en lo profesional, y aunque eso es valioso, si se le plantea un escenario donde debe hablar de su personalidad y no sabe cómo responder, esto le restará puntos.

 

Ejemplo: en algunas entrevistas, el reclutador se concentra en hablar de las dificultades del puesto, o la carga emocional que implica realizar esa actividad. No lo hace para desanimarte, sino para medir tu reacción. Espera una respuesta para saber si eres la persona idónea, por tipo de personalidad, o si ‘huirás’ de la organización, a la primera oportunidad.

¡Evítalo!

Una vez conseguida una entrevista, todos los detalles que puedas preparar previo a ella son cruciales, y entre éstos destaca investigar qué situaciones pueden desprestigiar tu imagen profesional. Toma nota de los siguientes puntos:

 

1.Investiga. Antes de llegar con el reclutador debes tener claro: ¿qué hace la empresa?, ¿cuál es su plus?, ¿hacia dónde le interesa crecer? Demuestra interés, esa información las puedes ubicar en la página de la empresa, en análisis públicos y, en general, en los medios de comunicación.

Cuando callar: Si el entrevistador empieza a hablar de la compañía, no lo interrumpas con ideas que pudieran encajar o parecer brillantes para el puesto. Busca el momento de intervenir, cuando el reclutador haga una pausa, y haz un comentario bien documentado. No ‘sueltes’ ideas sobre las cueles no tienes certeza. Tampoco te enredes con las respuestas.

Ejemplo: si te pregunta ¿cuán bien hablas inglés? Sé concreto: hablo fluido, o, no lo domino en todos los aspectos de este negocio, pero tomo clases para mejorar. No empieces a dar ejemplos largos para tratar de disimular. Ocasionarás el efecto contrario: llamar la atención del empleador en el tema y, quizá, eso motive a que te pidan una prueba.

 

  1. Hablar de dinero. ¿Cuánto pagan por el puesto? Este tema viene al final, una vez que se agotó lo relacionado a tus capacidades y competencias para llenar la vacante, así como lo relativo al puesto, empresa y lo que esperan de ti.

Cuando callar: Preguntar de entrada cuánto ganarás, o enfatizar en que no te mueves por dinero, sino porque buscas el proyecto de tu vida, da la impresión contraria, es decir, que únicamente te interesa resolver tu situación financiera.

Importante: hacer esta pregunta en un primer filtro telefónico, antes de la entrevista, es válido para evitar una inversión de tiempo que no pueda concretarse en algo positivo para la empresa y para ti. Incluso, muchos empleadores optan por hacer la propuesta económica por teléfono, así definen al momento si continua o no en el proceso de recibir a ese candidato.

 

  1. Mantenerse ‘neutro’ Prohibido hablar mal de tu empleador anterior. Con esta práctica dejas una imagen pésima, la del candidato que sigue atrapado en una relación laboral anterior y no enfocado en lo que podría hacer o aportar a una nueva empresa.

Cuándo callar: Aquí más allá de cuándo, es ¿por qué? Aún cuando termines mal en el último empleo, ‘desquitarse’ con el ex jefe y la empresa, genera la sensación de que si las cosas van mal, tiendes a huir. El entrevistador podría pensar que harás exactamente lo mismo en su empresa, si la situación se complica, como sucede en algún momento de la vida laboral en las empresas.

Recomendación: mejor aprovecha tu tiempo para expresar, en términos positivos, lo que conseguiste en el empleo anterior y, si lo piden, da una breve explicación de por qué saliste de tu trabajo anterior, sin entretenerte con ideas largas o confusas.

 

  1. “Soy perfecto”. Los reclutadores quieren saber qué tanto te conoces y cuáles son tus puntos fuertes para el puesto. Si plantean esa pregunta responde con honestidad. Antes de atender la entrevista, dedica tiempo a definir tus fortalezas y tus debilidades.

Cuándo callar: Esta pregunta suele ser el ‘pretexto’ para que muchos candidatos se extiendan hablando de sus virtudes. Que ‘aman’ ser perfeccionistas y obsesivos con el trabajo. Digamos que puede prestarse como escaparate para ocupar el tiempo que no se aprovechó en hacer preguntas sobre la compañía. ¡Alto! No todo puede ser perfección, necesitas ubicar una ‘debilidad’ que, ingeniosamente, vendas como un área a mejorar, por tu parte. Los empleados ‘demasiado buenos’ causan desconfianza.

 

  1. El chisme, para después. Es importante para cualquier reclutador tener una estructura para comunicarse, te harán preguntas de tu vida profesional y personal. Escucha con atención y responde a lo que te preguntaron.

Cuándo callar: Como candidato, estás todos el tiempo en la mira del reclutador. Tienes 5 a 10 minutos para generar un ‘vinculo’ con el puesto, expresar porqué eres el mejor para ello. Otros 5 minutos para hacer preguntas atractivas sobre la vacante y la organización. Evita perder tiempo en detalles de tu vida personal. Al reclutador no le interesa involucrarse en estos temas. Mejor ‘remata’ la entrevista cuestionado sobre ¿cuáles son las necesidades inmediatas para el puesto?, u oportunidades de carrera dentro en la empresa.

 

  1. Concéntrate Una entrevista de cortesía es una oportunidad para conocer a alguien que puede apoyarte en tu desarrollo profesional, así que siempre ve preparado para responder a preguntas, tipo: ¿cómo te ves en cierto tiempo en la empresa?, ¿qué buscas en este empleo?, ¿qué le aportarías? Estudia bien tus argumentos.

Cuándo callar: Si empiezas a divagar y a dar generalidades es momento de esforzarte por resumir tus ideas en una solo frase, o perderás la atención de tu escucha. Si eres específico en términos de objetivos a mediano plazo, tareas de tu interés, y qué de tu pasado laboral puede contribuir a desempeñar el puesto, resultarás un candidato más atractivo.

 

Las entrevistas de trabajo ¡son un reto! Cuéntanos si alguna vez has tenido que “callar” o limitar tus respuestas, ante la reacción del reclutador.